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¿Informar, moldear o transformar? Descubre el modelo de comunicación que aplicas en tu salón de clases


¿Cómo influye la forma en que nos comunicamos en el aprendizaje de nuestros estudiantes? Para responder a esta pregunta, analizamos tres modelos fundamentales de educación y comunicación. Conocerlos favorece la identificación de áreas de oportunidad en nuestra práctica docente y propicia la toma de decisiones informadas para lograr un aprendizaje verdaderamente significativo para los estudiantes.


En el mundo de la educación hay un reto constante y, al mismo tiempo, una oportunidad para impactar en la vida de nuestros estudiantes. Como docentes, pasamos gran parte de nuestro tiempo planeando qué vamos a enseñar y qué herramientas utilizaremos para lograrlo. Sin embargo, ¿con qué frecuencia nos detenemos a analizar cómo nos comunicamos con nuestros alumnos durante este proceso?


A menudo, el contenido y las actividades que diseñamos las llevamos al aula y las impartimos como parte de nuestras labores docentes, pero la interacción con nuestros estudiantes no se reduce a estos aspectos. Existen procesos de comunicación fundamentales en la gestión de los aprendizajes.


1 Educación con énfasis en los contenidos


Este primer modelo es exógeno, lo que significa que el alumno es visto desde afuera, como un “objeto” del proceso. Este modelo corresponde a la educación tradicional basada en transmitir conocimientos de una generación a otra que “no sabe”, el protagonismo lo lleva principalmente el docente y el alumno solo se encarga de estar al pendiente de las indicaciones sin profundizar en las dudas que puedan generarse del contenido que se aborda en clase.



  • Rol del educador: Es quien habla, establece las reglas, elige los contenidos y se considera el único que tiene la verdad.

  • Rol del alumno: Solamente escucha, sigue reglas, memoriza y se evalúa por su capacidad de memorizar y repetir información.

  • El modelo de comunicación: Funciona en una dirección vertical, el docente envía la información y el alumno solo la recibe.


¿Cómo se visualiza este modelo en la práctica docente?


Imagina una clase donde el profesor dicta apuntes durante toda la clase o comparte una presentación con demasiado texto, esperando que los estudiantes copien todo a sus cuadernos para luego ser evaluados de lo que han memorizado. El resultado es que los alumnos se habitúan a la pasividad, no colaboran o interactúan con sus compañeros y no desarrollan pensamiento crítico.


2 Educación con énfasis en los efectos

Este modelo también considera al estudiante como un objeto (exógeno), pero su objetivo ya no es solo transmitir información, sino moldear la conducta de los estudiantes para que adopte formas de pensar o actuar previamente establecidas. El protagonismo lo sigue llevando el docente y el alumno solo sigue las respectivas indicaciones para cumplir las expectativas de comportamiento de la clase.



  • El mecanismo: se basa en el hábito y la recompensa. Se condiciona al estudiantes mediante estímulos para lograr respuestas automáticas y mecánicas.

  • El objetivo: lograr un cambio de actitudes de manera rápida y eficiente, persuadiendo al estudiante de adoptar nuevas prácticas metacognitivas.

  • El manejo del pensamiento crítico: en este modelo, el razonamiento autónomo se evita. Se busca inculcar actitudes evitando el conflicto, sin pasar por la reflexión o el análisis profundo.


¿Cómo se visualiza en la práctica docente?


Este modelo suele disfrazarse de modernidad. Se presenta cuando utilizamos plataformas digitales ludificadas únicamente para que el alumno gane puntos al dar la respuesta correcta, sin entender el proceso detrás del concepto. También lo vemos en sistemas disciplinarios basados exclusivamente en premios físicos (dulces, estrellas) y sanciones, donde el estudiante se porta bien por el estímulo externo y no por una convicción personal sobre la sana convivencia.

Considerando las características de los modelos exógenos, el esquema de comunicación se ve representado de la siguiente manera (figura 1):


Figura 1. Modelos exógenos. Existe un emisor (E) que envía un mensaje (m) a un receptor (R). Este modelo se identifica como un modelo horizontal porque el receptor actúa de forma pasiva. 
Figura 1. Modelos exógenos. Existe un emisor (E) que envía un mensaje (m) a un receptor (R). Este modelo se identifica como un modelo horizontal porque el receptor actúa de forma pasiva. 

3 Educación con énfasis en el proceso


A diferencia de los anteriores, este es un modelo endógeno: el educando es el sujeto activo de su propio aprendizaje. Este modelo reconoce que el aprendizaje real ocurre cuando el individuo asimila y recrea el conocimiento, el protagonismo lo tiene el estudiante y el docente solo es quién orienta y crea las condiciones para lograr los aprendizajes.



  • El enfoque principal: No se centra exclusivamente en los contenidos ni en moldear conductas, sino en la transformación personal y el desarrollo intelectual y crítico de los estudiantes.

  • El proceso: Destaca la interacción dialéctica entre las personas y su realidad. Se entiende que no hay asimilación sin participación y elaboración personal.

  • El modelo de comunicación: Se fomenta el diálogo verdadero. El docente ya no es único emisor; se convierte en un facilitador que crea condiciones para la reflexión.


¿Cómo se visualiza en la práctica docente?

Piensa en una clase donde, en lugar de dictar las causas de un evento histórico, el docente diseña un debate. Utilizando herramientas de apoyo como aplicaciones de inteligencia artificial para generar múltiples perspectivas, el docente guía a los estudiantes para que investiguen, argumentando a favor y en contra, y lleguen así a sus propias conclusiones. Aquí, el equivocarse es parte del proceso de aprendizaje. El error tiene un papel fundamental en la autorregulación de los estudiantes. Se fomenta el trabajo en equipo, la investigación y la resolución de problemas reales.


El esquema de comunicación del modelo endógeno, introduce una diferencia al tener una retroalimentación (figura 2):


Figura 2. Modelo endógeno: reconoce un papel activo del sujeto.
Figura 2. Modelo endógeno: reconoce un papel activo del sujeto.

Como puede observarse, sigue habiendo un emisor (E) que envía un mensaje (m) a un receptor (R) pero ahora hay una respuesta (r), la cual es recibida por el emisor. Por lo tanto este modelo implica mayor participación ya que reconoce un papel más activo del sujeto, quien no solo recibe, sino que reconstruye la información para elaborar una respuesta con base en el mensaje que recibe, por lo que es parte activa en el el proceso de comunicación.


En conclusión, al diseñar actividades de clase o incorporar nuevas tecnologías, es necesario hacer una pregunta: ¿Cómo permitimos que nuestros estudiantes sean actores realmente activos en su proceso de aprendizaje?


Incluso el material audiovisual más atractivo o la herramienta de inteligencia artificial más avanzada puede no tener la productividad esperada si no dejamos un espacio donde los estudiantes piensen por su cuenta y reflexionen sobre lo que están realizando en las actividades. La verdadera innovación educativa no está en la herramienta digital, sino en cambiar nuestra forma de comunicarnos: pasar de ser dictadores de información a facilitadores del proceso de pensamiento.


Al identificar nuestra propia manera de enseñar, podemos detectar fortalezas y áreas de mejora. Y transitar de manera gradual a un modelo centrado en el proceso que permitirá sacar el máximo potencial de nuestros estudiantes.


Jacobo Mendoza Álvarez es docente-tutor de la asignatura de Comunicación y Procesos Educativos en la Licenciatura en Pedagogía del IESPE.


Bibliografia


Kaplún, M. (2002). Una pedagogía de la comunicación (el comunicador popular), 2da. Ed. Cuba: Editorial caminos.

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