Educar para decidir: educación financiera con sentido social
- Helohim Jair Abraham Valdés Sánchez

- hace 19 minutos
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En el panorama educativo actual, nos encontramos ante diferentes retos y uno de ellos se inserta profundamente en el tejido social y económico: la impostergable necesidad de preparar a los estudiantes para navegar en un sistema económico complejo, volátil y, a menudo, profundamente desigual. Esta formación va más allá de los contenidos curriculares tradicionales y apunta a una competencia vital para la ciudadanía del siglo que transcurre.
En el contexto mexicano, esta necesidad es prioritaria, ya que como señala el Comité de Educación Financiera, el 37% de la población reporta niveles altos de estrés financiero en su vida y un 30% admite haber tenido que endeudarse para cubrir gastos básicos del mes (2025, pág. 29). Estas cifras no sólo describen una situación económica adversa, sino que evidencian la insuficiencia de herramientas formativas para la gestión responsable y preventiva de los recursos.
Hacia una pedagogía crítica de las finanzas: Autonomía frente al consumismo
La verdadera transformación social no puede esperar a la vida adulta o a las voluntades políticas, requiere de un proceso de aprendizaje continuo, sistemático e intencionado. La educación financiera, vista desde una perspectiva de pedagogía crítica y progresista, no debe entenderse simplemente como la intención de ahorrar dinero, ni como la mera instrucción sobre cómo llenar una alcancía o abrir una cuenta bancaria. En su núcleo, la educación financiera es una herramienta de autonomía personal, un mecanismo para la justicia social y un pilar indispensable para el bienestar comunitario.
Es importante considerar que bajo el paradigma de la inmediatez y lo efímero de la modernidad impulsada por una economía capitalista y neoliberal, se desarticulan nuestras tradiciones culturales, costumbres y saberes al momento que nos llevan o conducen a un pragmatismo utilitario e individualista, privilegiando la producción, el consumo y un estilo de vida que no nos ha beneficiado. Nos encontramos en una situación en la que casi 40 millones de mexicanos vive en pobreza multidimensional1 y 7 millones de personas padecen pobreza extrema (INEGI, 2025). Además de estos datos, es importante mencionar que entre los seres humanos existe también una imagen, una idea en relación con la pobreza, en la que algunos se asumen como tal, por el hecho de no poder comprar todo aquello que le gusta y cree necesitar o por no acudir en vacaciones a lugares especiales, como bien señalaba Bauman (2000, pág. 11). “Si en otras épocas ser pobre significaba estar sin trabajo, hoy este calificativo se refiere, sobre todo, a los apuros de unos consumidores expulsados del mercado”. Por lo tanto, la educación financiera debe ser construida desde una perspectiva crítica y comunitaria para aprender a distinguir entre expectativas de consumo y necesidades reales, administrar el dinero con responsabilidad y reconocer el impacto ambiental de nuestras decisiones.
Radiografía de la pobreza
La pobreza en México no se define únicamente por el nivel de ingresos, en este sentido es importante mencionar que se trata de un concepto multidimensional. Para que una persona sea clasificada como "no pobre", es necesario que cumpla simultáneamente con dos criterios:
Los ingresos percibidos deben ser suficientes para adquirir la canasta básica (alimento, transporte, servicios).
Derechos sociales: Se requiere contar con acceso a los indicadores sociales básicos: educación, servicios de salud, seguridad social, vivienda de calidad, alimentación nutritiva, servicios básicos como el acceso al agua potable y electricidad.
¿Qué es la pobreza extrema? Esta es la situación más crítica, el dinero es tan poco que no alcanza para el gasto básico de comida (aunque no se compre nada más). Y, además, no se logra acceder a tres o más derechos sociales.
En cuanto el acceso a la vivienda, la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) señala que; la elegibilidad para un crédito hipotecario se ha convertido en un obstáculo ante el nivel de ingresos de las personas, 54% de la población ocupada trabaja en la informalidad, lo que limita su acceso a esquemas de financiamiento, “el salario real de los mexicanos permitiría comprar únicamente una casa cercana a los $300,000 pesos” (Escobar 2025).
Educación financiera como factor de equidad
Con base en lo anterior, es momento de facilitar conocimientos a los jóvenes mediante procesos de aprendizaje sobre cómo funciona el dinero, el crédito, la deuda, los impuestos y las inversiones. Conocimiento y autonomía permitirán que las personas exijan sus derechos y se enfrenten a la explotación laboral, eviten el sobre-endeudamiento, ejerzan el consumo responsable y planifiquen un futuro con dignidad. Para Freire, “La educación es una forma de intervención en el mundo. Intervención que más allá del conocimiento de los contenidos bien o mal enseñados y/o aprendidos implica tanto el esfuerzo de reproducción de la ideología dominante como su desenmascaramiento” (2004. pág. 45). Enseñar exige comprender que la educación no es meramente reproductora de la ideología dominante, debe favorecer la comprensión crítica de la realidad para poder participar en los procesos de transformación de la sociedad.
Desde el discurso del bienestar, y de la puesta en práctica de políticas públicas, la educación financiera es vital como factor de equidad. Históricamente, el conocimiento financiero ha estado concentrado en las personas que se encuentran inmersas en ese campo de estudio y ha servido como una barrera invisible que perpetúa la desigualdad. Democratizar este saber no significa solo enseñar a ahorrar, sino ampliar las capacidades de decisión económica de personas provenientes de distintos contextos sociales.
Dotar a estudiantes y ciudadanía de las herramientas para comprender las estructuras de poder que rigen el sistema económico, aprender para ser agentes de cambio en sus propias comunidades y promover modelos económicos justos y sostenibles. En un contexto de crisis ambiental y desigualdad creciente, continuar bajo la lógica de explotación ilimitada de los recursos naturales no solo resulta inviable, sino profundamente irresponsable.
La urgencia de abordar la educación financiera es evidente pues “de acuerdo con datos recientes el 59% de las y los mexicanos no recibieron educación financiera por
parte de sus padres, en el 62% de los hogares no se ahorraba, en el 83% no se
realizaban visitas a bancos, en el 73% no se llevaba un presupuesto y en el 69% no se
hablaba de dinero” (Comité de Educación Financiera 2025, pág. 27).
En México, la educación financiera puede integrarse al modelo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), ya que sus campos formativos y fases educativas permiten, a partir de los ejes articuladores, vincular los contenidos con problemáticas reales como la pobreza extrema, la crisis ambiental y el consumismo. Desde esta perspectiva, el aprendizaje comunitario puede orientar los hábitos de ahorro, individuales y colectivos, la construcción de proyectos de vida, el consumo responsable y la reducción de la huella ecológica.
De la teoría a la práctica financiera con ABP en el aula
Un ejemplo sencillo de cómo introducir la educación financiera y que los docentes pueden enriquecer sería el siguiente:
Finanzas para el bien común
Fase: 6 | Grado: 1.º de secundaria | Metodología: Aprendizaje basado en problemas |
Contextualización
Los estudiantes detectan que en su entorno escolar existe un alto consumo de productos de bajo valor nutricional (comida chatarra) en contraste con su alto costo, lo que afecta tanto a la salud de los consumidores como al presupuesto familiar.
Ejes articuladores: Pensamiento crítico, Vida saludable
Campo Formativo | Asignatura | Contenido/PDA |
Saberes y pensamiento científico | Matemáticas | "Usa diversas estrategias al convertir números fraccionarios a decimales y viceversa". |
Saberes y pensamiento científico | Biología | “Identifica causas de la obesidad y la diabetes relacionadas con la dieta y el sedentarismo para formular su proyecto de vida saludable, incluye factores protectores y propone acciones para reducir factores de riesgo en su entorno familiar y comunitario". |
Ética, naturaleza y sociedades | Geografía | "Comprende que el espacio geográfico se conforma de interrelaciones sociedad-naturaleza". |
Momento 1: Presentemos. Documentar en casa con el apoyo de los padres cuánto se gasta a la semana en comida chatarra. Los alumnos presentan sus hallazgos para generar una base de datos grupal.
Elaborar una tabla con el registro de este consumo.
Momento 2: Recolectemos. Investigación sobre el origen de los productos ultraprocesados frente a los productos locales (mercados comunitarios).
Comparación de precios
Ventajas de consumir alimentos no ultraprocesados
Impacto ambiental del empaque de los productos ultraprocesados
Beneficio económico en la reducción de consumo de este tipo de dulces, alimentos o botanas.
Momento 3: Formulemos el problema. ¿Cómo podemos diseñar un plan de economía familiar que sea sostenible y saludable?
Discusión en asamblea
Lluvia de ideas
Documentación de aportaciones
Momento 4: Vivamos la experiencia. Los alumnos crean un presupuesto utilizando hojas de cálculo o tablas en su cuaderno, en donde proyectan ahorros a corto y largo plazo.
Momento 5: Resultados y análisis. Presentación de una feria de finanzas saludables donde presentan a los padres de familia consejos para implementar un consumo responsable, generar ahorro, evitar los gastos hormiga y consumir productos saludables.
A partir del análisis de los resultados y con los datos en la mano, los estudiantes y sus familias, además de ejercer un consumo responsable, podrían iniciar con la práctica del ahorro e incluso enseñarles poco a poco a capitalizarlo mediante la inversión y así aprender a:
Comercializar productos.
Reciclar, reutilizar y recuperar materiales para obtener un beneficio ambiental y económico.
Ofrecer servicios y poner en práctica lo aprendido en los talleres técnicos.
Pensemos en lo siguiente: Si un estudiante gasta $25.00 pesos diarios en dulces o botanas durante los 20 días escolares del mes, gasta $500.00 pesos al mes. Si decide reducir ese consumo a la mitad y ahorrar $250.00 pesos mensuales con el apoyo de papá o mamá podría invertirlos en Cetesdirecto niños con una tasa de interés anual estimada del 7%. Con el tiempo, prácticas como esta pueden contribuir a construir una cultura financiera que ofrezca mayores márgenes de autonomía y mejores condiciones para enfrentar decisiones laborales y personales.
El saber hacer: cimiento de la prosperidad compartida
El éxito de esta iniciativa depende de un cambio fundamental: integrar el saber con el hacer, poseer información no garantiza automáticamente tomar buenas decisiones. Las personas estamos influenciadas por sesgos, emociones y normas sociales. Por ello, la educación debe enfocarse en la formación de hábitos y conductas financieras saludables que perduren en el tiempo. Esto implica aprender a presupuestar, contener el gasto y comprender fenómenos como la obsolescencia programada y el agotamiento de recursos naturales. De esta manera, utilizar el ahorro como una herramienta de prevención y de resiliencia.
Si las niñas, niños y jóvenes comprenden el valor del dinero, los mecanismos de protección del ahorro y la importancia de la planeación, fortalecen sus capacidades para tomar decisiones financieras informadas a lo largo de su vida. La educación financiera en la etapa escolar puede convertirse en un componente relevante para la estabilidad de los hogares y una prosperidad más incluyente.
Helohim Jair Abraham Valdés Sánchez es docente titular de asignaturas de licenciatura y maestría en el IESPE. Es pedagogo y maestro en Educación Ambiental.
Referencias.
1 En la definición, identificación y medición de la pobreza multidimensional, se considera que una persona se encuentra en esta situación cuando no tiene garantizado al menos uno de sus derechos sociales y cuenta con ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades (INEGI. 2025).
Bauman, Z. (2000). Trabajo, consumismo y nuevos pobres. Ed. Gedisa
Comité de Educación Financiera (2025). Estrategia Nacional de Educación Financiera 2025–2030. Gobierno de México. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1043852/Estrategia_Nacional_Educacion_Financiera_2025-2030.pdf
Escobar, S. (2025). Crecen precios y cae la construcción; se advierte crisis estructural en vivienda. El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/econohabitat/crecen-precios-cae-construccion-advierte-crisis-estructural-vivienda-20251119-787262.html
Freire, P. (2004). Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI
INEGI (2024). Pobreza multidimensional. Comunicado de prensa. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/pm/pm2025_08.pdf
Secretaría de Educación Pública. (2024). Plan de Estudio para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria 2022. Recuperado el 19 de noviembre de 2025, de https://educacionbasica.sep.gob.mx/wp-content/uploads/2024/06/Plan-de-Estudio-ISBN-ELECTRONICO.pdf




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