Por qué es importante hablar de salud mental con nuestros estudiantes

Hablar de salud mental en la escuela contribuye a crear ambientes favorables para el aprendizaje, fortalecer las relaciones interpersonales y promover el bienestar de la comunidad educativa. Para ello, es importante que los docentes aprendan a reconocer señales de malestar, escuchen sin juzgar y sepan cuándo solicitar apoyo especializado. Asimismo, cuidar la salud mental del propio profesorado es fundamental para construir entornos escolares seguros y propicios para el desarrollo integral.
La realidad en el aula
Durante mucho tiempo, la labor docente se ha asociado principalmente con la enseñanza de contenidos disciplinares y la evaluación de los aprendizajes. Sin embargo, en la convivencia cotidiana, los profesores también entran en contacto con estudiantes que atraviesan situaciones difíciles y experimentan cambios emocionales o conductuales que pueden afectar su vida escolar.
Las dificultades para concentrarse, la irritabilidad persistente, la ansiedad y la tristeza lejos de ser distracciones aisladas, son algunas de las manifestaciones que pueden observarse en el aula. Aunque estos comportamientos no necesariamente indican la presencia de un trastorno mental, sí pueden ser señales de que un estudiante necesita atención o acompañamiento. Por ello, resulta importante observar los cambios en su conducta y desempeño sin emitir juicios precipitados.
La escuela es un espacio fundamental para el desarrollo de niños y adolescentes. En ella construyen relaciones sociales, adquieren conocimientos y desarrollan habilidades para desenvolverse en distintos ámbitos de la vida. Por esta razón, abordar la salud mental en el entorno escolar no debe considerarse una carga administrativa adicional, sino parte de una educación que reconoce las necesidades de los estudiantes y procura su bienestar.
De acuerdo con la Secretaría de Salud (2022), “50 por ciento de los trastornos que afectan la salud mental inician antes de los 14 años de vida. El diagnóstico oportuno, tratamiento y seguimiento adecuados con base en las guías clínicas mejoran la calidad de vida y evitan que los trastornos mentales evolucionen a la cronicidad”.
Uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental, lo que representa el 15 % de la carga mundial de morbimortalidad para este grupo de edad. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en los adolescentes. El suicidio es la tercera causa de defunción en las personas de 15 a 29 años (Organización Mundial de la Salud, 2025).
Estos datos muestran la importancia de promover la salud mental, que la Organización Mundial de la Salud (2026) define como “un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todo su potencial, aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a su comunidad”.
¿Por qué hablar de salud mental en el aula?
La convivencia cotidiana permite a los docentes conocer a sus estudiantes y observar cambios en su comportamiento, sus relaciones o su desempeño académico. Esta cercanía puede ayudar a identificar situaciones que merecen atención, siempre que se tenga presente que observar una señal de malestar no equivale a diagnosticar un trastorno mental.
Contar con conocimientos sobre salud mental ayuda a los docentes a identificar señales de alerta, escuchar sin prejuicios y orientar a los estudiantes hacia los servicios de apoyo correspondientes.
El desconocimiento y el temor a ser juzgado pueden dificultar que una persona hable de lo que siente o busque ayuda. Por eso, abrir espacios de conversación informada sobre las emociones, la ansiedad y el estrés contribuye a cuestionar prejuicios y a mostrar que pedir apoyo es una forma de cuidar la salud.
Estas conversaciones deben desarrollarse en un ambiente de respeto, sin obligar a los estudiantes a compartir experiencias personales ni exponerlos frente al grupo. El objetivo no es que el aula se convierta en un espacio de terapia, sino que sea un entorno donde puedan expresar inquietudes, recibir orientación inicial y saber a quién acudir cuando necesitan ayuda.
Existe una estrecha relación entre la salud mental y el aprendizaje. Santillán (2023) señala que, en un estudio publicado en 2002, Pekrun y sus colegas destacaron que los estudiantes experimentan diversas emociones en los entornos académicos y que estas influyen en su aprendizaje. Por ello, es importante cuidar la salud mental de los estudiantes, ya que les permite afrontar el estrés cotidiano, desarrollar sus habilidades, aprender y trabajar adecuadamente, así como contribuir al bienestar de su comunidad.
Leiva et. al. (2015) realizaron un estudio en niñas y niños chilenos mediante la aplicación del programa HpVI y, entre los resultados que obtuvieron, encontraron que cuando los estudiantes experimentan problemas socioemocionales o conductuales, su capacidad de atención, concentración y autorregulación disminuyen de forma significativa, lo que se traduce en una baja del desempeño escolar. Los estudiantes identificados en riesgo en salud mental obtuvieron peores resultados académicos que aquellos que no estaban en riesgo.
El poder del apoyo docente: ¿cómo influye nuestra actitud en los alumnos?
La manera en que los docentes interactúan con sus estudiantes y organizan la convivencia en el aula puede contribuir al bienestar socioemocional del grupo. Un ambiente en el que prevalecen el respeto, la confianza y el sentido de pertenencia favorece las relaciones interpersonales y puede ayudar a reducir algunas fuentes de estrés escolar.
La empatía también desempeña un papel importante. Escuchar las preocupaciones de los estudiantes, reconocer sus emociones y evitar descalificaciones permite establecer relaciones de confianza.
Asimismo, incorporar estrategias de mediación escolar en las sesiones de tutoría enseña a los alumnos a resolver desacuerdos mediante el diálogo y la negociación, lo que puede prevenir el aislamiento social, los actos agresivos y el acoso escolar.
García Bravo (2025) aborda el papel del docente en la promoción de la salud mental en estudiantes universitarios.
Investigaciones recientes destacan el papel de la empatía docente como un factor protector, ya que contribuye a disminuir síntomas de ansiedad y depresión en el alumnado, incrementando a su vez la participación y el compromiso académico (Ampofo et al., 2025). No basta con la disposición personal del profesorado, sino que resulta indispensable fortalecer su alfabetización en salud mental (mental health literacy), de modo que cuenten con herramientas para detectar signos tempranos de malestar, orientar de manera adecuada y derivar a servicios especializados cuando sea necesario (Wang, 2023) (como se citó en García Bravo, 2025, 11281).
Cuatro estrategias prácticas para el trabajo diario
No hace falta ser un especialista en psicología para generar un ambiente escolar favorable a la salud mental. Podemos comenzar con hábitos sencillos como los siguientes:
Crear momentos de escucha activa: dedicar algunos minutos al inicio de la jornada o durante las horas de tutoría para preguntar sinceramente a los alumnos cómo se sienten y validar sus estados de ánimo.
Ser referentes en la gestión del estrés: comunicarnos con asertividad y responder con empatía ante situaciones imprevistas ofrece a los alumnos un modelo práctico de autorregulación emocional.
Involucrar a las familias: mantener un diálogo constante y coordinado con los padres, las madres o personas tutoras fortalece la red de apoyo alrededor de los alumnos.
Saber cuándo canalizar y dar seguimiento: ante señales de malestar, es fundamental remitir al alumno a los servicios de orientación escolar o de salud correspondientes. El docente puede acompañar al estudiante desde su función educativa y dar seguimiento a los acuerdos escolares, pero no debe asumir tareas de diagnóstico o tratamiento que corresponden a profesionales especializados.
Cuidar a quienes enseñan: la salud docente como prioridad
Cuidar la salud mental en el ámbito escolar es una responsabilidad compartida por toda la comunidad educativa. Para acompañar adecuadamente a los estudiantes, es indispensable que los docentes prioricen su bienestar y consideren la sobrecarga de trabajo y el cansancio acumulado (burnout), cuyo impacto negativo en la salud se refleja en el aula.
Por ello, las instituciones educativas deben ofrecer capacitación continua en salud mental, así como condiciones laborales y espacios de apoyo que protejan el bienestar de los docentes.
Conclusiones
Hablar abiertamente de salud mental en la escuela no significa añadir una carga extra a la labor cotidiana que realizamos como docentes, sino reconocer que el bienestar socioemocional forma parte de las condiciones que favorecen el aprendizaje y la convivencia.
Cuando escuchamos de manera empática, respaldamos la autonomía y ofrecemos un acompañamiento cercano, prevenimos la ansiedad y el estrés en los estudiantes, además de favorecer su motivación y desarrollo académico integral.
La escuela que requiere el siglo XXI es aquella que evoluciona para cuidar con la misma firmeza los aprendizajes disciplinares y el bienestar socioemocional de su comunidad. Al proteger la salud mental de nuestros estudiantes y procurar también el cuidado y la formación que nos corresponden como educadores, construimos entornos escolares seguros, resilientes y transformadores.
Silvia Citlalli Rojas Montaño es Licenciada en Psicología por la UNAM , docente de asignatura en IESPE y consultora académica de EDILAR, especializada en el ámbito de la psicología escolar y asesoría psicoeducativa.
Referencias
García Bravo, M. de la L. (2025). Rol del docente en la promoción de salud mental en universitarios. Ciencia Latina. Revista Científica Multidisciplinar, 9(4), 11278-11294. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10405186 https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i4.19709
Leiva, L., George, M., Antivilo, A., Squicciarini, A. M., Simonsohn, A., Vargas, B., y Guzmán, J. (2015). Salud mental escolar: Logros de una intervención preventiva en salud mental en niños y niñas del primer ciclo de enseñanza básica. Psicoperspectivas. Individuo y sociedad, 14(1), 31-41. https://doi.org/10.5027/PSICOPERSPECTIVAS-VOL14-ISSUE1-FULLTEXT-508
OMS, Organización Mundial de la Salud (2026, 11 de septiembre). Salud mental. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
OMS, Organización Mundial de la Salud. (2025, 1 de septiembre). La salud mental de los adolescentes. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health
Santillán, M. L. (29 de mayo de 2023). Cómo afecta la salud mental en el rendimiento escolar. Ciencia UNAM. https://ciencia.unam.mx/leer/1412/como-afecta-la-salud-mental-en-el-rendimiento-escolar
Secretaría de Salud. (2022, 30 de octubre). Evidencia muestra que 50% de trastornos mentales inician antes de los 14 años: Secretaría de Salud (Comunicado N.º 533). Gobierno de México. https://www.gob.mx/salud/prensa/533-evidencia-muestra-que-50-de-trastornos-mentales-inician-antes-de-los-14-anos-secretaria-de-salud





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