top of page

El costo de la distracción: Por qué las escuelas regulan el uso del celular

hace 1 día
7 min de lectura
El costo de la distracción: Por qué las escuelas regulan el uso del celular

Con la llegada del siglo XXI se impulsó el uso de dispositivos móviles en las aulas bajo la promesa de la innovación y la modernidad. El uso de tabletas y computadoras portátiles como herramientas necesarias para el desarrollo de habilidades digitales en países anglosajones se extendió con la implementación de BYOD2. En México se implementaron programas sexenales de integración tecnológica tales como Enciclomedia, Habilidades Digitales para Todos, Mi compu.mx, @prende.mx y Aprende en casa. En la actualidad, el debate se centra en determinar si el dispositivo funciona como herramienta de apoyo al aprendizaje o como un obstáculo que lo dificulta, al limitar el esfuerzo cognitivo y propiciar conductas impulsivas derivadas de la ansiedad por atender las notificaciones.


Mientras que en países como Nueva Zelanda, Australia ó Reino Unido se ha llegado al punto de prohibir el uso de celulares en las escuelas, en otras naciones se ha iniciado la regulación de su uso, como sucede en México. La Secretaría de Educación Pública (SEP) y especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizan esta tecnología desde una perspectiva más crítica. Exploraremos cinco aspectos que permiten analizar la necesidad de reestructurar las políticas digitales nacionales en las escuelas.


1 El costo cognitivo de la interrupción


La distracción generada por los dispositivos digitales no se limita al instante en que el alumno desvía la mirada hacia una pantalla, sino que representa una discontinuidad en su proceso cognitivo. Desde la perspectiva de la neurociencia aplicada a la educación, la atención sostenida es el pilar de la memoria de trabajo y resulta necesaria para el análisis y la síntesis de información compleja.


Investigadores del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM señalan que el impacto de estas notificaciones desmantela la estructura cognitiva necesaria para estudiar. De acuerdo con la especialista Gabriela De la Cruz Flores, “el celular actúa como un distractor dentro del salón de clases, generando efectos negativos en el aprendizaje de los estudiantes”(Lugo, 2026). Las interrupciones y la ansiedad que provoca escuchar notificaciones pueden hacer que se pierda el hilo de la clase y que recuperar la concentración tome alrededor de 20 minutos. Quizás cuando eso ocurra ya haya terminado la clase.


Esto demuestra la falacia del aprendiz multitasking. Cuando la atención se fragmenta repetidamente, la carga cognitiva se satura, obstruyendo el tránsito hacia la memoria a largo plazo. En las aulas, esto se traduce en estudiantes que apenas revisan la superficie de los conceptos y evaden el esfuerzo intelectual que exige el aprendizaje significativo, la lectura de textos extensos o la resolución de problemas lógicos complejos.


2 Menos pantallas, mejor lectura


Complementando el punto anterior, los resultados de la prueba PISA, coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), orientada a la medición de habilidades de comprensión y resolución de problemas en lectura, matemáticas y ciencias, reportaron recientemente que existe una correlación entre el uso no estructurado de dispositivos en el aula y la disminución en los puntajes en estas habilidades.


Los estudiantes tienden a obtener resultados inferiores cuando este uso es excesivo o cuando los dispositivos se utilizan por placer en la escuela (OCDE, 2026).

Cuando se carece de un propósito pedagógico vinculado con alguna estrategia de comprensión, el uso de tecnologías digitales se vuelve un factor de dispersión en lugar de ser un apoyo educativo. Sebastián Plá Pérez, investigador de la UNAM, identifica este fenómeno sociocultural y pedagógico bajo el concepto de ubicuidad. Este término describe cómo el estudiante se encuentra físicamente presente en el aula, pero su atención y sus procesos mentales están en otro lado, generalmente interactuando en redes sociales o plataformas de mensajería (citado en Lugo, 2026).


Con esta desconexión se altera la dinámica que da sentido a la escuela, es decir, su función como espacio social destinado al diálogo para la construcción colectiva del conocimiento, reduciéndose a un sitio donde los individuos coexisten aislados en sus respectivas pantallas, lo cual, por cierto, también ocurre en los hogares cuando varios miembros de la familia se aíslan en la misma casa. La pérdida de la capacidad de síntesis analítica, del pensamiento crítico y de la socialización directa es una consecuencia directa de permitir que las interacciones virtuales desplacen la atención que requiere el entorno presencial.


3 Más que prohibir, educar ciudadanos digitales


Las respuestas de los países sobre la regulación de los teléfonos celulares y las tabletas en sus sistemas educativos han sido variadas. El debate actual ya reconoce que la simple prohibición de los aparatos resulta ineficaz si no se acompaña de un marco formativo. La prohibición puede resultar contraproducente para quienes encuentren atractivo infringir las reglas.


Gabriela de la Cruz Flores (citada en Lugo, 2026), directora del IISUE, explica que las políticas públicas internacionales se dividen en tres vertientes principales: la regulación, la restricción condicionada y la prohibición absoluta. En el contexto latinoamericano, países como Brasil, Chile, Colombia y Paraguay cuentan con legislación al respecto. Sobre el rumbo que deben tomar estas políticas, De la Cruz Flores considera que el asunto debe centrarse en programas dirigidos a la ciudadanía digital.


En este sentido, las autoridades educativas acaban de publicar el Acuerdo para garantizar el uso responsable, seguro y educativo de dispositivos digitales en las escuelas (SEP, 2026), en el que se establece la restricción de dispositivos inteligentes y equipos electrónicos durante la jornada escolar en primaria y secundaria. Esto incluye los recesos de clase, que son espacios de convivencia. En el caso de la educación media y superior, se flexibiliza la restricción para dar paso a la autonomía con el fin de dialogar con la comunidad educativa sobre el uso de dispositivos, partiendo del principio de que su empleo debe ser pedagógico. No es pertinente aplicar la misma limitación a un estudiante de educación primaria que a uno de posgrado. El objetivo final de las instituciones debe ser transitar de la restricción punitiva a la formación de individuos capaces de autorregular el tiempo que pasan frente a la pantalla, lo que también nos remite a la educación de las personas en cualquier otro tipo de consumo para una vida equilibrada.


4 La salud mental por encima de las pantallas


Mantenerse conectado en exceso tiene repercusiones que trascienden lo cognitivo; también impacta en el ámbito socioemocional. El acceso sin filtro a las redes sociodigitales constituye un factor de riesgo para el bienestar psicológico, especialmente durante la adolescencia, una etapa fundamental para la consolidación de la identidad, que hace a la juventud muy vulnerable.


Son conocidas las demandas presentadas en tribunales de Estados Unidos en torno al efecto nocivo de las plataformas digitales debido al diseño de algoritmos basados en mecanismos de retención y recompensa, los cuales propician conductas compulsivas, fomentan la comparación social constante y alteran los ciclos de sueño (Vidal, 2026). Frente a esta problemática, estrategias gubernamentales como el ABC de las Emociones para secundaria y educación media superior buscan crear redes de apoyo y contención en los planteles escolares.


Regular el uso del celular en las escuelas no es una medida para mejorar las calificaciones, sino una intervención necesaria de salud pública. Proteger el entorno escolar de las dinámicas de validación virtual permite que el aula recupere su vocación como un espacio seguro, fundamental para un desarrollo humano equilibrado y para la maduración de las habilidades socioemocionales.


5 La equidad y los costos ocultos de la tecnología


A veces se sobreestima la capacidad de la industria tecnológica para resolver problemas pedagógicos estructurales, un fenómeno que frecuentemente ignora las condiciones materiales de las escuelas y la cultura de cada región. Ya hemos dicho en otro artículo que conectarse no es suficiente (González, 2024), además, resulta irresponsable conferir a la tecnología la responsabilidad de la enseñanza y del aprendizaje. Pero también es importante abordar la regulación digital desde una perspectiva de equidad y justicia social.


El Informe GEM de la UNESCO (2023) revela que, si bien el 81% de la población en México tiene acceso a un teléfono celular, la infraestructura básica de las escuelas sigue siendo deficiente. A nivel global, el reporte señala que una de cada cuatro escuelas primarias carece de acceso a la electricidad. Además, datos del EdTech Genome Project (2022) indican que el 85% de las herramientas digitales educativas se implementan de manera incorrecta o resultan ser incompatibles con las verdaderas necesidades de los docentes y alumnos. Invertir capital y esfuerzo en la digitalización de las aulas sin garantizar previamente la infraestructura básica y, sobre todo, sin brindar formación didáctica al profesorado, se traduce en una grave ineficiencia del sistema educativo.


Conclusión


La transición hacia aulas digitalmente reguladas es una tarea que interpela a toda la sociedad, no exclusivamente al magisterio. Requiere un esfuerzo estructural que involucre a las autoridades educativas, a los diseñadores de políticas públicas, a las familias y a las instituciones de educación superior encargadas de formar a los nuevos maestros.


Si queremos que la tecnología realmente apoye y no sustituya el aprendizaje, es importante que, como docentes y adultos responsables, revisemos cómo la usamos nosotros mismos para dar el ejemplo. Al final, el reto no es enseñar a las infancias y las juventudes cómo usar las pantallas, ellos ya lo saben, sino darles el criterio para saber cuándo guardarlas. Solo así nos aseguraremos de que piensen por sí mismos y conserven su independencia intelectual.

Alejandra González Dávila es Doctora en Educación, rectora del IESPE y directora de Desarrollo Profesional Docente en Edilar. Dirige programas de formación de formadores, es autora y editora de libros de texto de ciencias de primaria hasta bachillerato. Escribe artículos sobre temas de educación para la revista Correo del Maestro.

Referencias


2 Bring your own device: trae tu propio dispositivo (al aula).


González Dávila, A. (2024, 1 de agosto). Conectarse no es suficiente. Blog del Instituto de Estudios Superiores para Profesionales de la Educación (IESPE). https://www.iespe.mx/post/conectarse-no-es-suficiente

Lugo García, M. G. (2026, 21 de septiembre). Sin satanizarlo, se debe regular el uso de celulares en las escuelas. Gaceta UNAM. https://www.gaceta.unam.mx/sin-satanizarlo-se-debe-regular-el-uso-de-celulares-en-las-escuelas/


OCDE. (8 de septiembre de 2026). Informe PISA 2025: El rendimiento de los estudiantes en lectura y matemáticas disminuyó de manera pronunciada en la OCDE. https://www.oecd.org/es/about/news/press-releases/2026/09/pisa-2025-students-reading-and-mathematics-performance-declined-sharply-across-the-oecd.html


Secretaría de Educación Pública. (2026, 22 de septiembre). ACUERDO número 09/09/26 para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional. Diario Oficial de la Federación


UNESCO (2023). Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GEM): La tecnología en la educación: ¿Una herramienta en los términos de quién?


EdTech Genome Project (2022). Reporte sobre la eficacia de la implementación de herramientas digitales en entornos escolares.


Vidal Liy, M. (26 de agosto de 2026). Meta pagará casi 18.000 millones de dólares para resolver las demandas por la adicción de los adolescentes a sus herramientas. El País. https://elpais.com/tecnologia/2026-08-26/meta-pagara-casi-17000-millones-de-dolares-para-resolver-las-demandas-por-la-adiccion-de-los-adolescentes-a-sus-herramientas.html

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
Icono de whatsapp.png
bottom of page