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El idioma de la comunicación

La necesidad de comunicación entre personas que hablan diferentes lenguas es tan antigua como la historia de la humanidad. Las motivaciones más importantes parecen iniciarse en el intercambio comercial y en la conquista de nuevos territorios. Con el paso del tiempo, la interacción entre los pueblos también motivó la curiosidad por la cultura y el conocimiento de los que eran diferentes, con lo que se abrieron nuevas oportunidades para crear mecanismos lingüísticos de comprensión entre unos y otros.



El surgimiento de expresiones con intención comunicativa tácita entre personas cuya lengua materna es diferente ha dado lugar a lo que se conoce como lengua franca, que es un término proveniente del latín utilizado para definir aquella lengua empleada por los hablantes de distintos idiomas.


A lo largo de la historia han existido muchas lenguas francas y su estudio es interesante porque no solo tienen un valor lingüístico por la forma como se estructuran los fonemas en una especie de nacimiento criollo, sino también porque cuentan un periodo de la historia, una forma de vivir y de concebir el mundo por parte de quienes fueron sus hablantes. Así, lenguas como el griego, sabir, árabe, arameo, francés, hindi, sumerio, chino, mandarín o swahili, se consideraron lenguas francas en algún momento y región de la historia.


A partir de la segunda mitad del siglo XX, tras la victoria e influencia de los aliados abanderados por los Estados Unidos de América, el inglés se ha consolidado como el idioma de la comunicación mundial y la lengua franca de la actualidad. La mayoría de las transacciones comerciales o financieras globales, las reuniones de las grandes organizaciones internacionales, los congresos y trabajos de las comunidades científicas, el desarrollo tecnológico y la mayoría de las publicaciones en internet, se realizan en inglés.


Muchos países que tienen al inglés como su segundo idioma oficial y que poseen una riqueza cultural enorme, como la India, también han podido navegar cómodamente junto a grupos de trabajo de países más desarrollados, mediante su capital de investigadores e ingenieros angloparlantes que han desarrollado tecnología propia, que se ha exportado y tiene fuerte presencia en diferentes países.


No es gratuito que millones de personas en el mundo deseen aprender o mejorar el inglés, o que sus hijos lo aprendan desde pequeños. Hablar la lengua de la comunicación de nuestra época, ha dejado de ser una cuestión aspiracional para convertirse en una necesidad de nuestro tiempo.


Fuente original: redmagisterial.com


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